Siempre me han llamado la atención los pequeños rincones dentro de una estancia más grande. Esos rincones misteriosos, algo separados y con algunos muebles normalmente distintos a los del resto de la habitación. Tienen algún detalle personal e incluso un poco de desorden buscado. Si digo que está en un dormitorio, rápidamente pensamos en una peinadora, si es en un salón, pensamos en un escritorio secreter,… pero yo voy más allá. Quiero proponer la idea de hacer tu propio rincón de té (helado).

Mesita, silla, lámpara y algún adorno para tomar el té helado

Rincón de té (helado)

Si recibimos cartas por correo postal -pero de las de verdad, de puño y letra: de amor, de secretos, nada de facturas-, también podemos sentarnos con nuestro té helado a leerlas, y a contestarla. Si ya somos más de actualizar el mail, admitimos el rincón de té 2.0. También nos saltamos un poco el “protocolo” y la estética de nuestro rincón de té, si en vez de beberlo a pequeños sorbos -para no quemarnos-, en taza de porcelana de un año que no podéis recordar, lo tomamos con mucho hielo y en un vaso alto. Pero es que hay que modernizarse -y sobre todo, adaptarse a las temperaturas-.

Los ingredientes para hacer el rinconcito son: una mesita no muy grande -dependiendo del espacio-, una silla cómoda o poltrona a juego, una lámpara, jarrón u otro elemento decorativo, algún detalle personal y por supuesto . De esto último os dejo también unas recomendaciones. ¡Animaos con vuestro rincón!