No sé si estáis ya de vacaciones o todavía no. No sé si os vais de playa, de piscinas o de campo, lo que sí sé es que sea donde sea, esta merienda que os propongo no falla con niños. Además, hagan los amigos que hagan en la piscina, tendrás merienda para todos si vienen de improviso. Os propongo unas trenzas, nudos o similar de hojaldre y crema para meriendas piscineras.

No sé cómo se os da trabajar el hojaldre. De ahí el nombre de la receta, podéis cambiárselo cuando veáis la forma que os sale después del horno. Y lo mejor de todo, podéis variarla tantas veces como queráis cambiando el relleno. Todo ventajas.

INGREDIENTES (muy al gusto todo)

Flautas de hojaldre y crema

Flautas de hojaldre y crema

ELABORACIÓN (es importante no comerse el relleno a cucharadas previamente a la formación del pastel)

Es aconsejable sacar antes el hojaldre del frigorífico para que se vaya atemperando y estirarla sobre papel de horno (suele traer uno el hojaldre, pero si no, usadlo para que no se pegue a la bandeja. Que se te peguen las cosas en el horno es como de otro siglo).

Precalentamos el horno a 200º y mientras estiramos la lámina de hojaldre y vamos haciendo cortes creativos. Tened en cuenta que podéis utilizar y doblar la plancha entera o bien, hacer cortes completos y hacer muchas pequeñas piezas. Lo que sí debéis tener en cuenta es que hay que cerrarla para que el relleno no se nos escape por el horno.

Poned el relleno que decidáis y sobre todo: en la cantidad que decidáis, depende lo golosos que seáis o lo que queráis dosificarle el dulce a vuestros hijos. Cerrar la pieza grande o piezas independientes y darle un pintado con huevo batido. Ya depende de la prisa, la creatividad, o lo que sobreviva en la despensa, podéis espolvorear con almendritas.

En el horno lo aconsejable son de 10 a 15 minutos a 200º, pero como ya sabéis, cada horno es un mundo, cada uno tiene uno y cada uno lo entiende, así que no os despistéis y que no se os queme. Cuando esté listo veréis como empiezan a entrar niños en chanclas por la puerta como los ratones del flautista de Hamelin. ¡A disfrutar!