Ayer fue el día de la mujer. Es importante que se nos recuerde de vez en cuando que hay diferencias que reducir, que hay todavía mucho por lo que trabajar para la igualdad entre hombres y mujeres… Y os preguntaréis, ¿qué tienen que ver el sofá Chester y las mujeres?

Pues veréis, investigando un poquito hace tiempo sobre el sofá y las butacas Chesterfield, más allá de sus datos básicos de origen -Inglaterra, siglo XIX-, descubrí que fueron diseñados para decorar clubs sociales muy exclusivos y elitistas en Londres. Y que estos clubs sociales estaban vetados a las mujeres.

Sofá Chéster de tres plazas dorado

Sofá Chéster de tres plazas dorado

Con el tiempo, se amplió su uso y se fueron utilizando también como mobiliario de despachos, junto con los escritorios, pero siempre muy relacionado con lo masculino, con el mundo laboral -que también pertenecía casi exclusivamente a los hombres-. Finalmente fue encontrando su hueco en las viviendas inglesas de la alta sociedad, y se convertiría en un objeto exclusivo ya no de hombres, sino de clases sociales.

Ahora tenemos una segunda oportunidad de hacerlo bien. El sofá Chester vuelve a estar muy de moda y es asequible no sólo a cualquier persona sin perjuicio de género -lo cual nos suena lejano por suerte, al menos en nuestro país-, sino también a más bolsillos. Pon un Chester en tu salón.