Pues como no podía ser de otro modo, después de esta primera ciclogénesis explosiva del año, estos cambios de temperatura, estos zapatos inadecuados para la lluvia, etc., he cogido mi primer catarro. ¡Y todavía vamos en mangas cortas! En cualquier caso, no soy mucho de quejarme… si os lo cuento es para proponeros algunos remedios culinarios y un poco gourmet para el catarro de fin de verano.

Infusión para el catarro inoportuno

Infusión para el catarro inoportuno

Recuerdo que mi abuelo siempre me hacía tomar leche con miel para la garganta. Ni medicinas ni nada, no había cosa igual que una vaso de leche calentito con miel. Eso sí, no valía cualquier miel, tenía que ser autentica. Yo os propongo desde una miel muy especial con sabor limón, hasta una miel de eucalipto que calma la tos, pasando por cualquiera de estas mieles.

También es un buen remedio el de la infusión. Existen muchísimas y todas, bien calentitas son fantásticas para este resfriado tonto, pero una buena idea puede ser la infusión de equinacea con tomillo, que mejorará las defensas en un pispás. En cualquier caso, no olvidéis una rodajita de limón, que os repondrán vitaminas y os ayudarán con la garganta.

Y por último, una de mis favoritas. La sopa. A mí me encanta hacer sopa casera, de esas que se llevan un buen rato al fuego… pero cuando se está malo se está malo y tiro de despensa. Os recomiendo una exquisita sopa de miso o una sopa de cebolla.

Si no habéis sido tan rapidillos como yo a la hora de coger el primer catarro que pasaba, podéis guardar estas propuestas que seguramente os harán falta más adelante: Winter is coming.