Tengo como un sensor en el cuerpo y llegada estas fechas no hace más que pitar pensando en torrijas. También me gustan otros dulces de Semana Santa, pero mi favorito es sin duda ese pan bien mojadito en vino y miel. Os propongo poneros manos a la obra y hacer una buena tanda de torrijas para la semana que se nos viene. Otras veces las he hecho utilizando el pan preparado que venden para ello, pero esta vez, tenía ganas de hacerlas más auténticas todavía y utilicé rebanadas de pan normal, de ayer. El corte es mucho más bonito, mucho más irregular, la textura, y es que ¡me encanta comer con la vista!

Otra novedad que he añadido este año es la miel que he utilizado. Compré en el Mercado  hace unos meses miel de naranjo. Ese puntito a azahar en el bañado del pan, con canela… ha sido todo un acierto. Más primaveral que nunca.

INGREDIENTES (puede hacerse con pan preparado, ¿eh?, que esto ha sido cabezonería mía):

  • Pan
  • Leche
  • Vino dulce
  • Azúcar (como soy una enganchada a la canela, le eché una ya previamente aromatizada con canela)
  • Huevos
  • Miel de naranjo
  • Agua
  • Aceite para freir
  • Azúcar glas y canela
  • Canela en rama para adornar (optativo)
Receta de torrijas de miel de naranjo y canela

Torrijas de miel de naranjo y canela

ELABORACIÓN (mi secreto es hacer muchas de una vez, porque es un buen ratito de enredo. Llamo al proceso: los tres baños de la torrija):

Compré un poco de pan de más, una barra, para poder sacar de ahí las torrijas al día siguiente. Las rebané en tostadas más bien gruesas para que no se me deshicieran al mojarlas y porque quedan muy bonitas luego. Saqué diez rebanadas hermosas.

Para el primer baño de las rebanadas, calenté medio vasito bien despachado de vino dulce y le añadí tres cucharaditas de azúcar. Una vez frío lo mezclé con medio litro de leche (no quiero que queden muy fuertes para los niños) y empecé a empapar vuelta y vuelta las rebanadas. Conviene que escurran un poco antes de freírlas.

El segundo baño fue en huevo batido y aceite caliente. Vuelta y vuelta (cuidado con el aceite chisporroteante) y cuando estuvieron doraditas, las saqué a un plato con papel absorbente de cocina, para quitar excesos. Las espolvoreé con canela y azúcar glas.

Finalmente, el tercer baño. Puse miel a calentar y mezclé con agua para rebajar. Ya la cantidad depende un poco de lo cargaditas que las queráis. Un bañito final, dejar enfriar y listas para comer. Y no parar de comer.