El domingo me levanté en plan no-puedo-con-mi-alma. El sábado tuvimos cena con una amiga que hacía mil años que no veíamos. En su casa, un tapeo y unos vinos. Y una copa. Total, que el domingo entre eso y el cansancio acumulado, me levanté un poco así. Los abuelos traían a los niños al mediodía, así que me puse manos a la obra en un plato sencillo pero aparente, tirando de conservas del Mercado y  con un emplatado bonito, que lo arregla casi todo. Os dejo por aquí mi receta de espagueti con mejillones y anchoas nivel no-puedo-con-mi-alma.

INGREDIENTES (ampliables, siempre ampliables):

Espagueti, pero se puede hacer con la pasta que os apetezca o que tengáis. La cantidad depende de la cantidad que cada uno sea capaz de comer… he visto cosas que no creeríais.

– Mejillones. Yo usé un par de latas, en concreto unos mejillones en escabeche blanco con algas wakame y puerros, que le aportan saborcito al refrito.

Anchoas (esto es opcional como todo, aunque hay que tenerlo en cuenta para el punto de sal).

– Tomates cherry, 10 ó 12.

– Ajo.

– Aceite, sal y perejil.

Espagueti con mejillones y anchoas nivel no-puedo-con-mi-alma

Espagueti con mejillones y anchoas nivel no-puedo-con-mi-alma

ELABORACIÓN (sencilla nivel pasta y latas, nivel día festivo-no-puedo-con-mi-alma):

Por un lado puse a cocer los espagueti. Yo soy de las que echa aceite y sal en el agua de la cocción, para que cojan sabor, para que no se peguen… pero hay muchas corrientes distintas. El tiempo el que queráis, yo los voy observando y hay un punto en el que cambian de color y de grosor, pues justo ahí los escurro. Pero vamos, también se puede contar con un reloj o probar.

Para hacer el refrito, pelé los ajos, los laminé y los eché en el aceite caliente. Cuando ya estuvieron dorados, que no quemados, añadí los tomates cherry partidos en trocitos pequeños -en cuatro partes, me gusta a mí, muy matemático-, y las anchoas cortadas también en trozos pequeños -sobre todo por las espinas y los niños, así las ven menos-. Una vez un poco reducido, añadí los mejillones y removí para que todos los sabores se mezclasen. Corregí un poco la sal y lo retiré para montar los platos bonitos.

Coloqué la pasta en cada plato y directamente de la sartén fui coronándolos con una buena cucharada de refrito encima. Espolvoreé con perejil, un poco para adornar y listo. Un plato precioso, que en eso sí que soy firme. Aunque el plato sea fácil o tenga una preparación nivel ya sabéis, lo bonito del emplatado tiene que estar. Así sube un nivel o nivel y medio, garantizado.