La primera vez que fui a París —no confesaré cuántos años hace—, me sorprendió muchísimo algo. Más allá de los monumentos históricos, de los museos y cuadros impresionantes, o de los croasanes perfectos, doraditos y brillantes, que también, claro. Volví contándole a todo el mundo que los franceses hacían picnics delante de la Torre Eiffel todas las noches. TODAS.

El primer día fue casualidad, pero al segundo, allí estaba yo con mi chico de entonces, descalzados, sobre una esterilla, comiendo tomates cherry, bebiendo vino blanco y aplaudiendo al encendido de la iluminación de la torre Eiffel. Era una cita que no nos saltábamos por nada.

Y ahí es donde aprendí que los picnics en Europa no eran lo que creíamos. O lo que creía. Acostumbrada a viajar unos cuantos kilómetros, con neveras, sillas plegables, filetes empanados y tortilla de patatas –que por otro lado no le hago feo en absoluto, quién los pillara–, un picnic europeo en París, Berlín, Ámsterdan o tantos otros sitios era un picnic gourmet.

Picnic Torre Eiffel

Picnic a la europea

Os prometo que este fin de semana ha llegado la primavera. Ha hecho un sol estupendo, he dado mis primeros estornudos… y hemos ido de picnic. Pero picnic del que me gusta. Ideas para un picnic. Me pillé diez cosas del Mercado –soy muy de números redondos–, diez imprescindibles, diez delicias que darían envidia a franceses, holandeses o alemanes.

Para abrir boca y porque no hay picnic sin patatas fritas y sin aceitunas –y esto va más allá de modas o países–, cogí un paquete de Chips sal de Ibiza y un tarro de aceitunas rellenas de almendras, que no las había probado todavía. Las patatas volaron en dos segundos con los niños… Unas tostaditas naturales –en horno de leña, un vicio–, que no pueden faltar si hay paté de codorniz con foie y rollitos de anchoa en aceite de oliva y pimienta. Mi perdición.

queso

Queso curado en aceite

Para hacer un poco de patria, llevamos salchichón de vic trufado ya loncheadito –les encanta a los niños, me han salido listos–, y un buen queso curado de oveja en aceite. Y para los mayores, un verdejo fresquito. Y todo esto tomando el sol. Con la excusa de los peques, me pillé una cajita de minichocolates y unas bolsitas de golosinas. Por si hay algún parisino envidioso que quiera hacer un picnic Express, en el Mercado también hay unas cestas ya preparadas que son una gozada.

Cesta de picnic

Cesta de picnic gourmet

Y es que ha sido el mejor domingo de lo que llevamos de año, volvimos contentos, habiendo respirado aire puro, los niños cansados, y yo creo que hasta cogí un poco de color. O eso quiero pensar.