Hoy no os traigo una receta como tal. Más bien un proceso, o un consejo. Y es que ya sabéis que además de cocinar me gusta emplatar, que el secreto está en una buena presentación, que también comemos con los ojos. E igual pasa con la bebida. Hoy os cuento un par de secretitos para las copas que dais en casa, sobre todo ahora a final de las vacaciones, para cenas de despedida con los vecinos -los de toda la vida y se lo merecen, y los nuevos y queréis que os recuerden-. Y es que los detalles marcan la diferencia, también en el mueble bar.

Detalle 1: Nada de típicos chupitos del final de la cena.

Si tus invitados son de chupitos, de hierbas, de café, no le pongas cualquier chupito, escoge buenos licores. Licor de hierbas con más de 15 variedades aromáticas, o de café de tueste natural de la variedad arábica. Si quieres innovar, licor de leche o de chocolate Belga. Perfecto para convencer escépticos.

Detalle 2: Un gin tonic, sí, pero original.

A quien te pida Gin Tonic, sorpréndele con una ginebra de níspero Ruchey. Una simbiosis espectacular entre el enebro y el níspero, cultivado en la cooperativa de Callosa d’en Sarrià.

Ginebra de níspero Ruchey

Ginebra de níspero Ruchey

Detalle 3: Flores.

Flor de hibiscus en copa de cava

Flor de hibiscus en copa de cava

Con esto termináis de sorprender y creáis tendencia. Flores de hibiscus para las copas. Podéis utilizarlo en distintos cócteles, pero yo os propongo poner una flor al fondo de una copa de cava y añadirle un buen cava, claro. Veréis cómo todos se quedan en silencio y con la boca abierta ante el espectáculo inicial de la flor abriéndose, el sabor que le aporta y luego, al final, podéis convencerlos para que se coman la flor.

Poned cualquiera de estos detalles -o todos- en práctica y verás como ahora sí que no querréis que se acaben las vacaciones.