Un alimento básico de la dieta en días de verano es el gazpacho. Aquí en el blog hemos hablado de gazpacho de melón, y lo hemos probado de sandía, remolacha, fresas,… y todos están realmente ricos. Pero muchas veces, nos apetece el genuino, el auténtico gazpacho de tomate. Volver al origen.

Os pongo en situación. Una excursión a una cala de esas que solo puedes ir andando. El paseo será largo y a 40 grados, así que hay que sopesar muy qué llevar en la nevera. Imaginad el momento en que por fin os sentáis en la arena al llegar, acalorados, y como en un anuncio levantáis el vaso de gazpacho y os lo bebéis casi de un sorbo, como un zumo revitalizante. Después: un suspiro. Yo lo imagino así y, obviamente, tiene que ser gazpacho de tomate, de toda la vida, fresquito.

INGREDIENTES

Gazpacho

Gazpacho

ELABORACIÓN

Es fácil y rápido de hacer y más que nunca la clave –y mi consejo-: añadir, probar y corregir. En un buen vaso de batidora, echamos todos los ingredientes troceados, un buen chorreón de aceite de oliva, vinagre, sal y agua. Se bate, se prueba y se corrige vinagre y sal al gusto.

Como veis el gazpacho que os propongo es sin pan, para hacerlo más ligero y más refrescante. También podéis jugar con la cantidad de ajo y aceite para hacerlo menos pesado. Una vez que hayáis dado con la proporción adecuada, a embotellar en el formato que queráis para la excursión. Si queréis hacer una excursión gourmet, no os olvidéis de picar un poco de jamón del bueno para añadirle o incluso una buena mojama. O si lo queréis más vegetal: trocitos de pepino y tomate.

Se me ocurre sobre la marcha una variante si al final no os animáis a hacer la excursión. Podéis congelar el gazpacho en una cubitera. Yo lo he hecho alguna vez, poniéndole un chorreoncito de aceite de oliva justo antes de añadir el gazpacho. Una vez que vayáis a tomar el gazpacho, sacáis los cubitos y los ponéis sobre lonchas de jamón curadito. Es una gozada visual y para el paladar, que mezcla dos sabores muy especiales, dos texturas y dos temperaturas. ¡Probadlo!