Esta semana he estado terminando todo lo que quedaba en el frigorífico porque nos vamos cuatro días de viaje y me da mucha pena encontrarme algo estropeado a la vuelta. Cuando me veo en esta situación, siempre pienso que hay tres tipos de platos que solucionan ipso facto: arroz, pasta y croquetas. Se me ocurrió hacer unos fideos chinos de trigo con pechuga de pollo y todas las verduras que quedaban en el frigorífico: algo de brócoli, medio pimiento y zanahorias -que aunque no se me iban a estropear en cuatro días, le venía muy bien al plato-, y un poco de salsa de soja que compré en el Mercado el día que me puse oriental y pedí los fideos y tres o cuatro cosillas más.

INGREDIENTES (para 4, si sobra se repite por la noche)

Fideos chinos con pollo y verdura

Fideos chinos con pollo y verdura

ELABORACIÓN (tres pasos sencillos)

Una vez que saqué todo lo que había en el cajón de la verdura del frigo, lo lavé y corté en trozos pequeños, y lo ordené en una fuente según lo que se hace antes y lo que tarda más en hacerse. Obviamente esto no es necesario hacerlo, pero queda muy bonito. También corté el pollo no muy grande, para que se haga pronto.

Una vez salpimentado el pollo lo añado al aceite caliente en la sartén -si tenéis un wok, fantástico-, y lo doré. Lo retiré y con el fuego un poco más bajito fui añadiendo todas las verduras cortadas, con el orden lógico que ya sabéis: pimiento-cebolla-champiñones.

Cuando ya se estaba dorando todo, cocí los fideos con un poco de sal -cada marca de fideos da unas recomendaciones para su cocción-, los escurrí y los añadí a la sartén con las verduras. Y también el pollo. El toque final para que todos los sabores se uniesen, un chorrito de salsa de soja. Fui moviendo y probando para añadir más salsa. La salsa de soja tiene eso, que si te pasas sabe demasiado. Hay que echar la cantidad justa, que es precisamente: la que te pida el cuerpo. También hay que tener cuidado con la sal, porque con la salsa es muy fácil que dejemos algo salado.

ADEMÁS:

Se pueden añadir almendras tostadas -o bien sin tostar, tostándolas previamente-, en el momento en que se añade todo a la sartén. Y por supuesto: ¡cómetelo con palillos!