Me encanta la comida japonesa. Reconozco que crea en mí un efecto adictivo, cuando pasa cierto tiempo de pronto me apetece mucho. Antes, siempre que me pasaba esto tenía que ir a un japonés, pero desde hace tiempo, que es tan sencillo conseguir ingredientes -yo lo compro en el Mercado-, lo estoy metiendo poco a poco en mi dieta habitual. Así que sí, ensalada de algas y pepino para calmar mi adición a comer japonés.

La ensalada básica y sencilla que te ponen en los menús, o como entrante en los restaurantes está deliciosa y cumple todo lo que os cuento siempre de facilidad, frescura y por supuesto frugalidad. Obviamente la podéis tomar como entrante o como acompañamiento, pero tenéis que comer algo más proteico conjuntamente.

INGREDIENTES:

Ensalada de algas y pepino

Ensalada de algas y pepino

ELABORACIÓN:

Para deshidratar las algas hay que meterlas en un recipiente con agua del grifo y dejarlas unos 10 minutos. Obviamente, como haríamos con cualquier lechuga, luego hay que escurrirla muy bien. Incluso puedes hacerlo “estrujando” las algas un poco. El pepino se parte en rodajas muy finitas, que coge mejor los sabores y es más agradable de masticar junto con las algas.

Una vez que están listos las algas y el pepino, es el procedimiento de una ensalada: añadir, mezclar, probar, mover un poco más. Se añaden todos los ingredientes, cucharaditas de vinagre de arroz, salsa de soja y un poco de zumo de limón. El sésamo hay quien lo añade un poco tostado, si quieres probar te aconsejo que no mires para otro lado, que no contestes en Whatsapp, que ni siquiera parpadees, porque se quema muy fácil y rápidamente. El azúcar, insisto de nuevo, echádsela después de probar, que igual ya os encanta y engancha así.

En fin, os dejo, espero no haberos contagiado la adicción. O sí, que esta es de las buenas.