Las conservas son el bien, son como un buen amigo: siempre están ahí. Sé que con este calor que estamos sufriendo no tendréis demasiadas ganas de comer -a mí me pasa-, y ya ni hablemos de ganas de cocinar -no debería reconocerlo, pero hasta a mí me pasa-. Por eso os quiero contar algunas ideas -más que recetas, ya veréis la sencillez-, para combatir esa desidia del calor a la hora de cenar. El sonido mágico de un bote cerrado al vacío abriéndose.

Corazones de alcachofa en aceite de oliva, un placer. Como os he dicho, no os daré la receta -corazones de alcachofa en aceite de oliva, pizca de sal y perejil-, sino que os hablaré de las bondades de la alcachofa. Es algo que de niños odiamos pero que un día, de pronto, amamos. Son buenas para el hígado y reducen el colesterol, además, seguro que habéis oído lo buenas que son para hacer dietas. Yo no las he probado para esos menesteres.

Corazones de alcachofa en aceite con sal y perejil

Corazones de alcachofa en aceite con sal y perejil

Un plato más experimental, un tartar de algas a la aceituna negra con espárragos. Aquí son dos “clap” de rotura de vacío. Es exótico, fresquito y eso por no enumerar todas las buenas propiedades. Me siento mucho más sano solo de escribíroslo.

Y un salteadito rápido, que no da demasiado calor. Ajito y perejil del que nos sobró con los corazones de alcachofa y unos níscalos al natural. Unos movimientos de sartén y otro platillo placentero más.

¿Qué os parece? No tenéis excusa para cenar sano, fresco, light, con calor, sin calor y sobre todo: tirando de despensa.