En gastronomía también cocino (y como) según mi estado de ánimo. En invierno el cuerpo me pide sopas, los días festivos con posibilidad de peli y siesta un filetón y a veces, el cuerpo me pide bocatas. Y no un bocata como solución fácil a un momento de hambre, como una opción de fácil ejecución y sobre todo no como un fondo de saco en el que se mete todo lo que haya en el frigorífico sin criterio… Hay toda una ciencia en los bocatas. Hoy además, os quiero hablar de los bocatas desde el punto de vista de sus salsas. El cuerpo pide salsa, pero cuál.

Un bocadillo de salmón ahumado, por ejemplo. Además de llevar unas lechugas variadas, huevo duro, cebollita y alcaparras, por ejemplos, se puede terminar con una salsa tártara y se convierte en una explosión de sabor. Si el ingrediente principal es el pollo -sea empanado y frito o a la plancha o brasa-, yo ya estoy pensando en champiñones, calabacines, cebolla y una mostaza sabrosa a la pimienta. O más fresca con algo de lechuga y una salsa de ajo o una mayonesa con lima. Y si queréis un bocadillo de verdura -sí, existe y es un placer-, pienso en setas variadas, calabacines, berejenas, cebolla y pienso en una salsa de queso, por supuesto. Y es que hay más salsas que estado de ánimo.

INGREDIENTES:

  • Pues os dejo vía libre. Ya sabéis, un conjunto de al menos tres o cuatro.
  • Una salsa (os dejo un buen muestrario aquí)
  • Un buen pan, si queréis podéis probar alguno con semillas o cereales y le estaréis añadiendo directamente otro ingrediente.
Bocadillo pide salsa

Bocadillo pide salsa

ELABORACIÓN:

Pan de arriba y pan de abajo, tostaditos en el último momento.

Se van poniendo todos los ingredientes en capas.  A ser posible -al menos a mí me gusta a mí-, que vaya un toque caliente con cebolla o champiñón, aunque luego las lechugas vayan en frío. Si hay algún elemento “derretible”, ponerlo estratégicamente al lado del caliente. Si os gusta, podéis estratificar por colores. O por orden alfabético, que la vida es divertida a veces.

Y una última capa de salsa, la que hayáis elegido, en la cantidad que queráis. Si os da por hacerlo de varios pisos (intercalando un pan impar), no olvidéis salsa en todas.