Muchas veces terminamos de decorar un espacio, nos alejamos para verlo con claridad y nos damos cuenta de que le falta algo. Un detalle, algo puntual. Algo que aporte color, que aporte un patrón, que aporte nuevas texturas. Un cojín. Es cierto que no solemos darles la importancia que merecen, es decir, los seleccionamos y los dejamos caer sobre un sofá o silla. Como mucho, cuando ordenamos la casa, los ponemos todos en una posición concreta -más por manía que por estética o comodidad-. Pero el cojín aporta un toque de originalidad a tu espacio, rompe con las gamas cromáticas similares, con las formas perfectamente paralelas. Sin duda, el cojín es ese algo que le falta a tu espacio.

Cojín tapizado imitación vaca

Cojín tapizado imitación vaca

Hay muchas tendencias. Quizás la más conservadora es que el cojín esté forrado con la misma tela que la tapicería del sofá, de las sillas o incluso de las cortinas. Esto es una tendencia muy de nuestras madres, o casi nuestras abuelas. Significaba dos cosas, o bien que había alguien habilidoso en casa, que sabía coser, o bien que había suficiente nivel económico para llevarlo a tapizar todo de una vez.

Cojín tela estampada

Cojín tela estampada

Cojín pattern geométrico

Cojín pattern geométrico

En la actualidad, no es que no tengamos tiempo para coser -si es que sabemos-, y no es que no podamos permitírnoslo, pero preferimos que el cojín sea esa pieza que cambia el ritmo de un espacio. Si somos menos arriesgados, utilizaremos cojines lisos en sofás o sillas con estampados, o viceversa. Si somos muy arriesgados, nos atreveremos a compatibilizar distintos estampados y patterns.

Cojín patchwork con dos trozos de piqué distintos combinados

Cojín patchwork con dos trozos de piqué distintos combinados

Os dejo algunos ejemplos del uso de cojines y una pequeña selección de algunos de ellos que os pueden ayudar con ese punto que le falta a vuestro salón. Liaos la manta a la cabeza y combinad sin sentido, que eso también da la felicidad.