Desde que puedo recordar, en mi casa siempre había un tablero de ajedrez gigante guardado detrás del sofá. Se sacaba para jugar y ocupaba casi toda la mesa del salón. Las partidas de ajedrez duraban tanto que había que quitarlo con todas las fichas puestas para comer. Recuerdo que a mi padre le encantaba jugar al ajedrez y yo siempre pedía jugar a las damas, me resultaba más divertido, más dinámico.

El origen histórico de las damas parece ser la fusión del ajedrez y algo parecido al tres en raya, y fue a principios del s. XVI cuando recibe el nombre por el que lo conocemos. Sin embargo, el ajedrez data de muchísimo antes, hay investigaciones que lo sitúan en China y en el s. III a. C. La cuestión es que como yo, seguro que muchos recordáis este tablero y este juego desde siempre en vuestra casa, en el colegio, etc. O si no, gracias a la literatura. No sé si habéis leído “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”, una obra de Lewis Carrol como continuación de “Alicia en el país de las maravillas”, y que se desarrolla en un tablero de ajedrez. Hay estudios que analizan incluso los movimientos de los distintos personajes como piezas del juego.

Suelo en damero

Suelo en damero

En decoración también hubo una época en la que se puso de moda el damero. Seguro que recordáis esos suelos en blanco y negro, perfectamente geométricos -a veces incluso con mucho brillo-, que daba una solemnidad y elegancia a los espacios. Incluso ahora hay baldosas hidráulicas en damero para una decoración retro. Os quiero enseñar hoy una mesa que sigue esa estética. Se trata de una mesa auxiliar perfecta para un rincón del salón, que da un aspecto vintage muy elegante, y  que permite usarla como tal o como tablero. Llegado el momento siempre puedes quitar todo lo que hay encima y echar una partida.

Mesa auxiliar tablero de ajedrez

Mesa auxiliar tablero de ajedrez