La receta de hoy es un poco particular. Tiene poco de elaboración, pero mucho de combinación. Una llamada de última hora: que si te vienes a un cumpleaños improvisado en una terraza, que no lo iba a celebrar pero ahora sí. Lógicamente, no pude preparar nada para llevar, así que abrí mi despensa mágica y se me ocurrió llevar cosas para organizar una degustación improvisada de patés, picoteo y un buen vino.

INGREDIENTES (obviamente, puede ser muy variado y muy abundante, pero recomiendo éstos):

ELABORACIÓN (esta es de las más fáciles que os he contado nunca):

Se abre la despensa con pensamiento positivo. Se hace hueco entre los botes más utilizados y siempre están detrás esos que vas guardando para ocasiones especiales. Esos que pido al Mercado para un día especial. Se sacan los botes y latas con cuidado y se colocan en una cesta, bolsa nevera o en su defecto una de esas bolsas de papel bonito que siempre guardas y nunca sabes qué hacer con ellos.

Paté de olivas

Paté de olivas

Escoge un buen vino. A mí con los patés que he elegido el cuerpo me pide un tinto y como me encanta el Ribera, pues elijo Regosto. Como en este caso el cumple es en una terraza, no hace falta coger cuchillos para untar y/o servilletas, y/o sacacorchos para el vino, etc. Pero si es en plan picnic, acordaos de todos los utensilios que vais a necesitar.

El toque final, más allá del emplatado -elegid una bandeja bonita, o un mantel simpático-, no os podéis olvidar de acompañarlo con una buena conversación y unas risas.

Regosto roble

Regosto roble