Hace unos meses leí un artículo que hablaba de cosas esenciales que tener en casa antes de los 30. Y bueno, confesaré que lo de los 30 ya me viene un poco justo, pero me parecía interesante hacerme a mí misma el checklist, para ver qué había cumplido.

Como primera cosa de la lista de madurez decorativa, hogareña o como queramos llamarla, aparecía un sofá. Según esta lista, a los 30 ya deberíamos tener un sofá en condiciones. No uno de esos que se clavan las maderas, de esos con los cojines hundidos, de esos con funda sobre funda -esto me ha horrizado siempre, incluso a los 20-, aunque tampoco significa que tenga que ser un sofá de abuela: puede ser funcional, moderno y cómodo, e incluso ser sofá cama -para todos tus amigos que aún no han alcanzado la madurez decorativa y vendrán a dormir a casa-. Y tampoco significa que tengas que tener un buen sofá cuando tengas un piso en propiedad… ¡se puede vivir de alquiler y tener un sofá propio de persona con 30 años!

Sofá que hay que tener a los 30

Sofá que hay que tener a los 30

El siguiente punto me volvió muy loca, perchas que no sean de alambre. Y es verdad, esas perchas de alambre que si les ponías mucho peso se iban deformando… aún me queda alguna: habrá que jubilarlas. Sábanas de calidad -y fundas de almohada añadía el artículo, me pregunto qué usa la gente-. Para uno mismo y para invitados, y toallas también para los invitados. ¡Las tengo incluso de un mismo juego! Y suavitas… Hecho también. En este punto me di cuenta que mis últimas compras en el Mercado me habían salvado la lista de cosas pendientes. Un poco más tarde de los 30, eso sí.

Cosas de menaje: servicios de platos, vasos, tazas como para 8 personas. ¿Por qué 8? No lo sé. Lo cierto es que yo siempre he comprado por docenas o medias docenas. Pero bueno, la cuestión es que me había salvado en esto también -gracias a la última cena que tuve que organizar en casa, para diez personas, razón por la cual los compré de urgencias junto con las copas de vino para distintos vinos-. El artículo decía una buena olla, yo lo traduciría como una olla express: hecho, unos cocidos de verdura que hago… Y unos buenos cuchillos. Totalmente de acuerdo, por mi salud básicamente.

Una aspiradora. Y cómo si no iba yo a cantar ‘I want to break free‘ cuando limpio… pues claro hay aspiradora en casa. Por último, decía que una buena caja de herramientas. Y tengo que reconocer que aquí fallé. En casa tenemos una especie de caja de plástico donde guardamos herramientas con mangos distintos, puntas sueltas, tornillos a granel -pero solo de un tipo-, y como martillo usamos una llave inglesa. Realmente aquí estropeé mi estadística. Lo cierto es que eché de menos una plantilla para ver qué pasaba con el número de aciertos -como hacíamos con el SuperPop con el amor de tu vida-, así que saqué mi propia conclusión: puedo estar muy tranquila de mis pertenencias hogareñas.