¿Os habéis fijado alguna vez en el efecto que produce un elemento de color muy alegre entre otros elementos más neutros? A mí me gusta mucho. Es un efecto que he visto en cine, en fotografía, en arte en general, y que es perfectamente extrapolable a la decoración. Estamos acostumbrados a decorar con muebles y elementos de la misma gama cromática, tonalidad, y ante la duda, siempre utilizamos tonos neutros, “que van bien con todo”. Pero os invito a plantearos ¿cómo quedaría colocar un elemento de color intenso entre tonos neutros?

Salón  neutro con elementos rojos

Salón neutro con elementos rojos

A la hora de elegirlo, hay que tener en cuenta que no puede ser cualquier elemento. Se convertirá en el centro de la habitación, todas las miradas irán hacia él, e inlcuso habrá que tener preparada una historia para cuando pregunten ¿y eso? Pero es algo intencionado, estaréis transmitiendo algo. Puede ser un sofá, un sillón, unas sillas intencionadamente colocadas, o para los menos atrevidos inlcuso un jarrón.

Silla baja doble clásica

Silla baja doble clásica

Si hablamos con el círculo cromático en la mano, los colores más neutros o fríos producen sensaciones relajantes y tranquilas -que es lo que probablemente queremos para el espacio donde pasamos muchas horas, o al que llegamos cansados al final del día-, mientras que los colores cálidos son más llamativos, aportan cierto movimiento y sobre todo energía. De este modo, con algún elemento puntual dejado caer “casualmente” en un ambiente, se está rompiendo con la monocromía o equilibrio, y se está dotando de un poco de personalidad, dinamismo y por qué no, un toque divertido e informal. En términos de espacio: se consigue dar volumen al espacio plano.

Silla Napoleón roja

Silla Napoleón roja

Y para los más arriesgados: quien dice un elemento decorativo, dice un frente entero de cocina, o dice una pared de un color diferente a todas las demás.  A ser posible, además introduciría un elemento a juego con ella o varios pequeños objetos decorativos por toda la estancia, como apoyo visual. La tonalidad de esta pared depende de muchos factores: la intensidad de la luz o el sol que le de -puede avivar y mucho un color cálido-, lo que se quiera transmitir en la estancia -no olvidemos que no es lo mismo transmitir energía con un sofá, un cojín o una estantería que con una pared de 3×3-, o incluso del color favorito de quien decide. Ahí os dejo la propuesta, ¿os animáis con el color?