Pues ya han pasado las fiestas. No conozco a alguien -que no sea niño- que no estuviese deseando ya volver a la normalidad. A pesar de tener que ir a trabajar, a pesar de tener lavadoras acumuladas por poner, a pesar de que ya no hay más vacaciones hasta Semana Santa casi… pero es que estas fiestas tan intensas y tan copiosas… a veces se hacen largas y es que seguro que anoche o esta mañana habéis pensado: bendita rutina.

Espejo de forja

Espejo de forja

Además de las lavadoras por poner, seguro que salen trozos de papel de regalo por debajo de algún mueble, hay que buscar nueva ubicación para algunos regalos, hay que hacer una especie de cambio de temporada en la despensa -acabemos con los mantecados, turrones, dulces, caramelos-, y volvamos a la dieta sana. Y en la decoración pasa un poco lo mismo. Los muebles vuelven a su situación inicial. Si moviste algo para el árbol, o si en casa sois de los de montar una ciudad en miniatura como portal de Belén. Si pusiste varias mesas en el salón para comer todos, si tuviste que sacar los sillones a la terraza para que cupiese una bici ayer. Hoy todo debería volver a la normalidad, a la rutina.

Consola estilo clásico

Consola estilo clásico

Volver a hacer todo lo que hacías al levantarte por la mañana. Tu baño con un nivel de ropa normal, tu ratito en el espejo. Ese reloj donde miras la hora mientras te arreglas para saber que vas bien -o fatal-, el perchero donde tienes el abrigo, la bufanda y el bolso, la consola donde dejas las llaves para no olvidarlas. En definitiva: tu rutina. Ánimo con la vuelta a las tareas habituales, al menos, no tendrás mantecados al volver a casa -o todavía sí-.

Ropero redondo artesanal

Ropero redondo artesanal