Domingo tarde. Sofá. Final del europeo de baloncesto. Imagino que ya sabéis lo que sigue: aperitivos. Igual esperabais algo elaborado, pero muchas veces la felicidad está en los pequeños detalles… ese sofá, ese partidazo… Así que esto es lo os cuento hoy: mi experiencia gourmet de la semana. Y es que aunque sean aperitivos para el partido, pueden y deben ser gourmet.

De beber, una buena cerveza fresquita. Cuando me enteré que España pasaba a la final, embargado de la emoción reservé una cerveza orgánica procedente de Gales de mi despensa. Casi cogidas de la mano vienen la cerveza y las aceitunas, que tampoco pueden faltar en un aperitivo que se preste. Escogí unas manzanilla, sencillas y sabrosas, y unas patatas chips Sal de Ibiza.

Y ya que había abierto el apetito -despertado a la bestia- y con el buen ritmo que llevábamos en el partido, en el descanso me lié la manta a la cabeza: virutas de ternera ternera marinadas con especias mediterráneas, unos originales biscotes de color inusual, crakers de carbón, y un bloc de foie gras de oca.

Foie gras de oca

Foie gras de oca

Y como la ventaja subía, yo estaba ya medio sentado en el sofá medio de pie de los nervios… tuve que ir a por una tapa de salchichón Ibérico de bellota y un poco de lomo. Y es que seguro que me comprendéis pero no hay mejor forma de pasar un final de domingo, con lo tristes que son.