Carwardine era un diseñador inglés de coches, pero el modelo de lámpara que patentó ha iluminado los apuntes de miles de estudiantes, los planos de grandes y pequeños arquitectos o las historias clínicas de infinitos médicos. Su Anglepoise, así se llama el modelo, ha iluminado nuestro trabajo, y todo nació durante el desarrollo de la suspensión para vehículos. Curioso, ¿verdad? Pues aún lo es más la recomendación que hizo la BBC, cerca de 1950, en la que prohibía a sus empleados iluminar cualquier habitación con una lámpara Anglepoise, salvo que iluminaran también el techo, porque estaban convencidos de que un persona que trabajara en un escritorio bajo un solo punto de luz de pequeña potencia se nutriría de ideas degeneradas. Pronto retiraron la medida, claro.

Imagen vía Wikikpedia

Una medida sin duda exagerada, aunque bien es cierto que la importancia de una buena iluminación sobre el estado anímico es algo que cada vez está más demostrado. En este blog trataremos más de una vez el tema de la iluminación, un elemento fundamental con el que jugar en la decoración de un hogar. Ah, ¿que aún no conoces la sección de iluminación de El Mercado de María?

Y porque nos encantan las lámparas, que todo hay que decirlo. Sí, en esa lucha sin cuartel entre arquitectos, interioristas, diseñadores y demás profesionales del sector, una de las tensiones que se palpan es aquella que divide a los adalides de la iluminación técnica frente a los gurús de la iluminación decorativa. Una más pendiente de hacer desaparecer visualmente las fuentes de luz… y otra empeñada en su visibilidad. Bien, sin hacer un drama de ello, y apostando por un espíritu de integración y blablabla, en El Mercado de María lo tenemos claro: nos gustan las lámparas. De techo, de pared, de mesita o de pie. Da igual, una lámpara es tan funcional como inspiradora, así que encaja a la perfección con nuestro espíritu: que sirva, que guste.

Sí, ya llegará el asunto de los tipos de luz, que si cálida o fría, difusa o directa, fragmentada o difuminada… correrán ríos de bits sobre estos temas, y nos gustaría que opinarais también sobre ello, pero queríamos dejar clara nuestra postura. Junto a las sillas, otra de nuestras debilidades, y los accesorios de cocina, por poner un par de ejemplos más, las lámparas son objetos, sí, objetos que nos chiflan.