No sé si hemos hablado alguna vez de la siesta. Pero no inocentemente, como quien no quiere la cosa… de siesta en profundidad. En plan preferencias, duración, sitio ideal o nivel de oscuridad. Se acerca el verano a pasos agigantados y a mí por lo menos, el cuerpo empieza a pedirme siesta. ¿A ti cómo te gusta la siesta?

Sofá

Sofá

Hay quien la duerme todo el año. Yo por exigencias contractuales obviamente no puedo dormirla todo el año, así que lo dejo para algunos fines de semana y si me pilla en casa… así que realmente la siesta es una actividad que tengo muy asociada a verano y a vacaciones. No sé qué pasa, el calor, la bajada de tensión, aplatanamiento generalizado… la cosa es que biológicamente la siesta es una necesidad. Yo soy de echarla en el sofá, con la tele de fondo -el tiempo, el Tour de Francia, un telefilme malísimo-, me da igual la luz y la prefiero cortita, aunque normalmente nunca lo consigo. Obviamente, en mi caso entenderéis que un sofá cómodo es crucial en mi casa. Lo cómodo de los brazos y el tejido que no de calor son mis puntos básicos para un sofá siestero. Ya si es grande que pueda estirar mi metro setenta y cinco, eso ya es siesta con alevosía. Pero hay quien es de siesta de sofá orejero de toda la vida. Le gusta una siesta cortita y prefiere estar perfectamente ubicado y controlado por un sillón o un butacón y si acaso, poner las piernas en alto -aunque esto es optativo-.

Butaca Ottoman con reposapiés color caramelo

Butaca Ottoman con reposapiés color caramelo

Tienes que valorar si eres de siesta en solitario o siesta acompañado. Según eso, elige el tamaño de sofá. La siesta en verano no suele ser la más recomendable para dormir muy juntos, hace calor, se necesita un poco de espacio… los chaiselounge son perfectos para estas ocasiones.

Chaiselongue dos plazas

Chaiselongue dos plazas

Hay quien se va a la cama. No se molestan en hacer ver que se han dormido sin querer en el sofá, que ha sido una cabezadita de nada y bajan la persiana y se despiden por si acaso despiertan a la mañana siguiente. Yo creo que no dormiría esa noche, pero hay quien tiene esa suerte y esa capacidad. En ese caso, hay que elegir una colcha adecuada si eres de los de echarse encima directamente, para no abrir la cama otra vez, en cuyo caso, vigila el tejido por el calor y vigila si tiene relieve… ¡por las marcas en la cara!

Sea como sea tu siesta ideal se acerca la temporada, así que ¡prepárate! Te dejamos ideas.